10/2008 – La extraña memoria eslovena

La extraña memoria eslovena
La intervención de Renzo Codarin

Eslovenia ha decidido salir del semestre europeo con una declaración de intentos que, como ha sido notado, no puede hacerse pasar en silencio y nos obliga a una consideración que se pensaba
que no se tendría que haber hecho más. Una vez más a estar en el blanco es la historia que ciertamente no hace falta que sea “condividida”, pero si que sea respetuosa de las memorias.  
En el documento redactado al termino del mandato de presidencia UE recién acabado, (enero 2008-junio 2008) el gobierno esloveno, en la propia página oficial, ha publicado una minuciosa relación sobre el trabajo hecho durante este periodo. Un capitulo a parte ha sido reservado también al Comité de las regiones donde al final se encuentra una breve sinopsis histórica de Eslovenia. Y es aquí que hay que subrayar dos macroscópicos y conscientes errores: cuando se llega al 1918, al final de la Primera guerra mundial, en la página se lee: «Fin de la Primera guerra mundial. A continuación de la disolución del imperio austro-húngaro el territorio étnico de Eslovenia se divide entre Austria, Italia, Hungría y el Reino de serbios, croatas y eslovenos». Aunque cronológicamente e institucionalmente no es posible eximir nada, emerge una connotación étnica del caso que el gobierno esloveno quiere evidenciar. Sigue la evidente interpretación falsa referida al 15 de septiembre del 1947. Escribe la página del ejecutivo de Lubiana:
«La mayor parte de la región costera del Litoral es reunificada a Eslovenia a continuación del Tratado de paz de Paris».
Eslovenia, en el 1947, era una republica de Yugoslavia y no tenía una independencia institucional internacional; los territorios del Litoral, como se sabe, pasaron a ser yugoslavos en el ámbito de la Republica de Eslovenia solo en el 1975 después de la firma del Tratado de Osimo. Antes estaba la llamada Zona B bajo la administración yugoslava que aquí se salta en un solo paso.
La referencia étnica no puede resultar indiferente cuando se quiere olvidar que en estos territorios plurales había también otro pueblo, el de los italianos que durante tantos siglos han sido parte integrante y en ciertas zonas, como en Capodistria, Isola y Pirano, eran la grande mayoría también en los censos hechos por Austria y seguramente hasta el 1954, cuando fue el Éxodo en masa de aquellas localidades. En este contexto surge la duda de que se quiera poner en discusión, o retirar completamente, realidades de hecho como el éxodo y las foibe: en efecto si la tal costa istriana pasa a ser «territorio étnico esloveno» como dice el Documento, los italianos de aquellos lugares resultan “ocupantes” o “inmigrantes”, por lo que también la historia de los abusos y de las violencias (foibe y éxodo) asume otra luz y justificación.
En pocas palabras, no es “agradable” que se olvide la presencia de los otros, pero es inquietante que se haga aun cuando la historia lleve a una presencia mayoritaria autóctona, como es el caso de aquel litoral istriano y recientemente lo ha bien escrito en las páginas del diario “Il Piccolo” Paolo Segatti «[…] desconcierta que un gobierno de un país de la Unión finja olvidar los complejos pasos jurídicos que han gobernado la transferencia de soberanía de Italia a Yugoslavia de Capodistria, Pirano e Isola. Es un modo de hacer historia nacional como decir, un poco apresurado, a la soviética. Después, como bien puede verse, en el 1947 “la gran parte del litoral” no fue de hecho “re-unificada a la Eslovenia”, porque antes de la segunda guerra mundial Eslovenia no era un ente dotado de confines políticos o administrativos, ni lo era antes de la primera guerra mundial. La frase tiene sentido si quien la ha escrito por Eslovenia quisiera decir territorio étnicamente esloveno».
Más adelante en el mismo diario  hay otra reflexión de Mauro Manzin, que sobre el mismo tema escribe: «No hace falta olvidar que justo para evitar estos ”resbalones” fue instituida una Comisión mixta de historiadores italo-eslovenos que tras años de atormentado trabajo consiguió – como dice Manzin – hacer nacer una declaración común sobre una historia condividida de estas regiones. Y en aquel documento no hay errores de este tipo. No olvidamos que Eslovenia, a pesar del periodo estivo, esta ya en plena campaña electoral (las elecciones políticas se tendrán el próximo 21 de septiembre) y que el gobierno de centroderecha aparece como perdedor en los últimos sondeos ante la coalición de centroizquierda guiada por el joven y emprendedor leader Borut Pahor. Pero de esto a manipular la historia hay un trecho. Al contrario, una equivocación de este tipo puede resultar contraproducente no por otra cosa que el escaso “appeal” que crea en las principales Cancelerías europeas de las que propio Eslovenia ha estado a la cabeza durante seis meses».
Por tanto, después de un periodo para algunas cosas fructuoso al interno de los trazados de Bruselas, Eslovenia deja su sitio haciendo percibir un clima no positivo, que no concorda con lo que hasta ahora ha sido construido por quien ha querido la Unión europea y ha contribuido a mantenerla firme en sus principios fundadores de pacificación y de respeto de las muchas memorias que la componen.
En relación ha sido enviada una nota por la Federación de los desterrados istrianos, fiumanos y dalmatas al Ministro de Asuntos Exteriores Franco Frattini para llamar su atención sobre algunos pasajes particularmente incorrectos del documento esloveno.
Renzo Codarin
Presidente de la Federación de las Asociaciones