6/2008 – Italianos antes y después de Tito en el ensayo de Sergio Tazzer

Italianos antes y después de Tito
en el ensayo de Sergio Tazzer

Periodista profesional, ya director de la Sede Rai – Radiotelevisione italiana del Veneto, encargado de la histórica transmisión radiofónica “Est Ovest” para Radio Uno RAI, Sergio Tazzer esta entre los mejores conocedores de la historia giuliano-dalmata del Novecientos, a la que su programa ha dedicado y dedica constante atención. Con el estilo propio del buen periodismo divulgativo que mira todavía a las fuentes, Tazzer escribe este optimo ensayo subtitulado La difesa dell’identità italiana in Istria, Fiume e Dalmazia, en el que, a partir de los eventos traumáticos de la ocupación yugoslava y por tanto del éxodo de la población italiana, reconstruye el complejo y a menudo penoso largo posguerra de la comunidad italiana «permanecida» como minoría en los territorios cedidos, regida por el régimen nacional comunista de Tito, objeto perenne de chantajes ideológicos, de asfixiantes represiones y de desnacionalización.
 El ensayo toma la marcha con las masacres de las Foibe, con los bombardeos aliados en Zara, con el exilio, para abordar los años de la segunda posguerra, del «contra éxodo» de los susodichos monfalconeses cuyo sueño de sociedad socialista acabó, junto con la vida, en el lager titino de Goli Otok, a la delicada reconstrucción de un tejido asociativo que, aun en la alambrada del régimen de Belgrado, consintiera a la comunidad italiana de reconocerse como tal, aunque a duras penas tolerada.
 En capítulos bien claros Tazzer devuelve al lector el clima de los años Sesenta y Setenta hasta la providencial caída del muro de Berlín en el 1989 y a la disolución de la ex Yugoslavia de la que tuvieron inicio, con el resucitado odio interétnico entre los pueblos balcánicos, las guerras de los años Noventa. En toda esta ulterior transformación profunda de la disposición política de los nuevos Estados de Croacia y Eslovenia, en los que las intolerancias nacionalistas todavía hoy no puede decirse que hayan desaparecido, la comunidad italiana se encuentra con deber retar al futuro en un escenario de integración europea que únicamente sola puede garantizar su conservación.
 El volumen de Tazzer se para de todas maneras en 1991, año de la proclamación de independencia de Eslovenia y de  Croacia (una cronología esencial, en apéndice, llega sin embargo al 1998) y del censo que señala un inesperado restablecimiento del porcentaje de población istriana declarada italiana.
 Del capítulo Italiani al margine reproducimos un significativo extracto.
p.c.h.

Sergio Tazzer, Tito e i rimasti,
Libreria Editrice Goriziana, Gorizia 2008,
pp. 230, Euro 20,00

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Casi inmediatamente el nacionalismo yugoslavo muestra su peor cara con toda una serie de injurias y vejaciones, bien espontáneas y, sobretodo, organizadas, en detrimento de todo lo que parece italiano: desde las instituciones a la toponomastica, desde el bilingüismo visivo al hablado.
Cuenta el británico Fitzroy Maclean, uno de los fundadores de las SAS, enviado en el 1943 en la isla de Curzola, con el encargo de hacer de oficial de enlace con los repartos de Tito, de ser llevado a su cuartel general, situado en «un viejo edificio veneciano». Maclean observa inmediatamente que «sobre la sala de ingreso el león de San Marco había sido decapitado, obra de un partisano demasiado celoso, que había querido festejar el fin del dominio de Mussolini destruyendo el símbolo de una dominación italiana más antigua».
«Tantos, demasiados fueron los cambios tanto sustanciales como formales que las autoridades croatas y eslovenas adoptaron para hacer que la huella italiana aun visible en Istria, en Fiume y en Dalmazia fuera cancelada. Los nombres de las ciudades, de los barrios, de las calles, de los negocios e incluso de las personas fueron eslavizados. La mayoría de los apellidos que terminaban con el sufijo ch, retenido sinónimo de italianidad, fueron transcritos en los documentos y en los registros con el sufijo c, sin el consentimiento de los interesados» [Tazzer cita al historiador Guido Rumici, ndr].
Como en Pola, donde al señor Felice Giugno fue expedito el nuevo carné de identidad en el que se encontraba Srecko Lipanj, la traducción en croata de nombre y apellido.
Y en Albona la calle Giuseppe Verdi, de la noche a la mañana, se convierte en Ulica Jospi Zeleni, también aquí traducción del italiano al croata.
Además de la malicia, se meten también la ignorancia y el desprecio.
Todo lo que de italiano se puede cerrar, cancelar, cubrir, anular, borrar, abrogar, eliminar se hace. Incluso se intenta apagar, por algo entonada todos a una, “La Voce del Popolo”, el periódico impreso en Fiume, salido por iniciativa del Comité ciudadanos populares de liberación. […]
En Pola sin embargo es liquidado sin problemas “Il Nostro Giornale”.
Con la excusa de que italianos han quedado pocos, se cierran decenas de círculos culturales. Desde Zara hasta Lussino, desde Cherso hasta Pisino, de Umago a Abbazia, de Montona a Fasana, de Fianona a Laurana al centro minero de Arsia.
Donde los círculos no se cierran, son liquidados y sustituidos los superiores. […]
No hay de que bromear: ya el ser italiano no depone bien. […]

Sergio Tazzer