2/2008 – La ANVGD y la Federación de las Asociaciones sobre la protesta croata

La ANVGD y la Federación de las Asociaciones sobre la protesta croata
Toth: «el derecho a recordar con un sello
una historia de independencia y de italianidad»
Codarin: «reacciones cuanto menos anacronísticas»

Al presente el gobierno croata se ha puesto en ridículo. Indiferente a exponerse, ha renovado su polémica de cara a Italia a propósito del sello, regalando a la emisión una publicidad gratuita que ha salpicado también al prestigioso diario francés “Le Monde”.
El 12 de diciembre, dos días después de la presentación oficial en Milán y en Trieste, Zagabria, tramite el Ministerio de Asuntos Exteriores y las Integraciones Europeas, ha consignado una durísima nota de protesta al Gobierno italiano, pidiendo nada menos que «medidas correspondientes a fin de evitar la ulterior difusión del sello» que – prosigue la nota de Croacia – «agravaría en caso contrario un gesto de Italia ya contrario al espíritu de amistad y buena vecindad». En conclusión, o la historia es toda croata, desde los orígenes hasta nuestros días, o no lo es, y el que se permita recordar lo contrario es un enemigo de Croacia. Típico y banal ejemplo de síndrome de sujeción cultural.
Mientras el presidente Mesic proclama la croaticidad ab origine del Adriático oriental (véase la crónica en la pagina 2) en un consejo de los que dicen ser historiadores que de metodología histórica evidentemente no saben nada, la diplomacia (por decir algo) de Zagabria persiste con ciega y sorda obstinación en adelantar peticiones estrambóticas que a ninguna cancelería del mundo se le ocurriría concebir. El nivel de inmaduridad política y democrática demostrada con esta infantil insistencia al borde de una crisis de nervios es realmente preocupante, para un País que aspira (¿o aspiraba?) a entrar en la Unión Europea. Muchas señales, también de crónica cotidiana, inducen al temor de que la misma sociedad civil croata no solo no haya evolucionado en sentido democrático y liberal, sino que, al contrario, haya peligrosamente involucionado.
Naturalmente la ANVGD y la Federación de las Asociaciones han intervenido en las personas de sus respectivos presidentes comentando la protesta croata. «Que Fiume haya sido una ciudad de lengua y cultura prevalentemente italiana, como todo el Quarnero desde el Medioevo hasta el 1945 – observa el presidente de la ANVGD, Lucio Toth – es un dato histórico, comprobado por la memoria de sus hijos y por la amplia documentación sobreviviente a los estragos de las milicias titinas que devastaron archivos y bibliotecas. Que después Fiume haya pertenecido al Estado italiano dos veces, desde 1805 a 1808 y desde 1924 a 1947, es un dato jurídicamente irrefutable, a menos que se quieran poner en discusión los principios del derecho internacional». «Poste Italiane y los Desterrados fiumanos – ha añadido Toth – a los que fue requerido el dejar sus ciudades con solo una maleta si querían permanecer italianos y lo hicieron 45.000 de 50.000, abandonando casas, fábricas, almacenes, naves que eran el fruto de su laboriosidad secular, tienen todo el derecho a recordar con un sello una historia de independencia y de italianidad de la que están orgullosos. Que no recaiga Croacia, mientras aspira a entrar en la Unión Europea, en la regurgitación peligrosa de los infantilismos balcánicos», concluye Toth.
Y Renzo Codarin, presidente de la Federación de los Desterrados, ha dicho entre otras cosas: «estas reacciones parecen cuanto menos anacronísticas. Por otra parte no podemos pretender que se cancelen decenios de controversias como si nada. Considero estos comportamientos de cierta parte de la opinión publica croata, solo colas de aquellas disensiones que han creado profundas fisuras entre realidades que hoy Europa trata de recuperar a un nuevo, y más alto, nivel de relaciones. Yo continuo creyendo en Europa».
 Un comentario también de Guido Brazzoduro, alcalde de la Libre Ciudad de Fiume en exilio: «Francamente estaba convencido de que los cuarenta días de retraso de la emisión del sello dedicado a Fiume, podrían bastar para aclarar las posiciones. Evidentemente no ha sido así. Creo que el significado del acontecimiento tiene múltiples campos de lectura, todos positivos y que no dejan dudas sobre nuestra voluntad de testimoniar, también a través de estos eventos, la riqueza de una ciudad que en el orgullo del propio pasado funda una buena parte de su papel hodierno en la sociedad croata y en la internacional».
p.c.h.

(traduzioni di Marta Cobian)