10/2007 – San Marino y San Leo

San Marino y San Leo
Dos muestras ilustran la fecunda relación histórico-artística entre
Dalmazia y Romagna,  las dos orillas del Adriático

El suplemento “Viaggi” del diario “la Repubblica” del 6 de septiembre pasado propone dos muestras, dispuestas en la Iglesia de S. Francisco en San Marino y en el Museo de arte sacra de San Leo, que ilustran las antiguas y  fecundas relaciones entre las orillas adriáticas, en la dimensión religiosa como en la artística e histórica. Proponemos de nuevo la nota integralmente para la observación que os viene dada, y que refleja el modo en que están expuestas las muestras, a aquellas relaciones entre las regiones de la Península y las riberas del Adriático oriental.

En los años en que Diocleciano daba a Roma las termas más monumentales, Marino y León, dos canteros perseguidos por el emperador por su fe cristiana, dejaban la isla natal de Arbe en Dalmazia para hacerse ermitaños en Rimini, tierra adentro. Hasta el 11 de noviembre, dos muestras  preparadas el los pueblos que han tomado sus nombres prueban cuanto entre  el Alto Medievo y el Renacimiento el ángulo de mar entre Dalmazia y Romagna se haya demostrado más frecuentado de aquellas termas dioclecianas capaces de hospedar hasta treinta mil bañistas y sobre todo cuanto más fecundo haya sido para la historia del arte. El museo de Arte Sacra de San Leo y el de San Francisco en San Marino se alían para narrar, con «Arte por mar. Dalmazia, Titano y Montefeltro entre el inicio del Cristianismo y el Renacimiento», la fuerte y sugestiva unión plurisecular entre las dos orillas del Adriático.
 El relato inicia en el antiguo Palazzo Medici de San Leo y se confía a los testimonios del primer Cristianismo proveídos por relatos sacros (barandillas, capiteles, relicarios, fragmentos de tabernáculos) y objetos de uso cotidiano provenientes en su mayoría de Ariminum (la antigua Rimini) y de Salona, la principal ciudad romana de Dalmazia. Para ilustrar el periodo que va desde el Doscientos hasta el Renacimiento, el Museo de San Francisco, en el corazón de San Marino, cuanta con una vasta gama de documentos (imágenes bizantinas, cruces, vírgenes y rostros encargados por los Franciscanos, grandes obras de Paolo Veneziano y discípulos, polípticos pero también recamos u obras de joyería típicas del arte oriental).
 El recorrido narrado por los dos museos puede proseguir en plein air a lo largo de las callejuelas que salen de San Leo hacia la Catedral y hacia la Parroquia románica.

Napoleone Scrugli